Lagos de Plitvice Jezera

imagen-187.jpg

Dicen que Dios habita en el atlántico y portugués archipiélago de las Azores debido a lo asombroso de su belleza la cual mis ojos pueden corroborar y por lo tanto no me extrañaría nada. Aunque creo que, o se equivocaron a la hora de apuntar su dirección postal o, por el contrario, dejaron pasar por alto uno de los lugares más impresionantes y maravillosos de los que mis retinas nunca jamás se hayan nutrido.

Este paradisíaco lugar, al que hago alusión en las anteriores líneas narradas posee la misma nacionalidad que el mercader y explorador pionero de la Ruta de la Seda, Marco Polo. Me imagino en el país que están pensando y, no es Italia. Este intrépido navegador es originario de Rijeka, actual ciudad croata y, en su tiempo, perteneciente a lo que en la actualidad se conoce como Venecia, de hay la confusión que nos impregna a la mayoría de nosotros. 

Localizado en la localidad croata de Lika, situada en el seno de la sierra más alta del país, entre las montañas Kapela y Pljesevica, se encuentra situado este complejo entresijo de cataratas y cascadas compuesto por 16 lagunas creadas a partir de la acumulación de sedimentos calcáreos. Nunca antes había visto tanta variedad de un mismo color, tantas tonalidades al mismo tiempo, tantas intensidades mezcladas todas entre sí formando un todo, como si fuera sacado de un cuento. Si alguien decidiese escribir un libro creo que sería el lugar indicado para adquirir la inspiración necesaria para iniciar dicha tarea.

Es indescriptible la fusión formada por tal variedad de colores, ni el arco iris con sus siete franjas es capaz de alcanzar la explosión de color aquí detonada. Las numerosas tonalidades de verde anteriormente señaladas se entremezclan a la perfección con la transparencia “aturquesada” que perpetuamente muestran las aguas de estas numerosas lagunas. Verde, azul, marrón, en definitiva el color de la madre naturaleza que continuamente nos sorprende con bellas creaciones de tal envergadura. Plitvice emana tal fuerza que provoca la parada instantánea del tiempo.    

La belleza de este insólito lugar no sólo radica en su estructura. Esta, no sería posible sin la multitud de características que la acompañan en las más de 30.000 hectáreas de superficie como son la flora y la fauna. Hayas, abetos y las enormes píceas, de más de 50 metros de altura, conforman el pulmón de esta construcción natural creando una frondosa arboleda muy similar a la del norte de España, respirando así uno de los aires más maravillosos que jamás allá pasado por mis fosas nasales, porque no sólo son los ojos los que disfrutan si no los cinco sentidos al completo.

Mi recomendación a emprender el viaje que lleve a este milagro de la naturaleza es total, unánime y del todo sincera, porque no se si finalmente vivirá allí Dios, pero lo que si sé es que allí se para el tiempo y que mis ojos, bueno, mis cinco sentidos, volvieron a nacer.

Todavía no hay comentarios »

Tu comentario

HTML-Tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>