ANTONIO GALLARDO
SEVILLA.— Hace veinte o treinta años, la economía de los países asiáticos se miraba desde un punto de vista mucho más lejano, como algo que no le afectaba a nadie. En la actualidad, contrastando con esta situación, los efectos de estos estados, en concreto China e India, se están desarrollando de una manera mucho más notable sobre el mundo. En esta línea de revolución y evolución económica, Rafael Bueno, director de Conferencias, Seminarios y Estudios en Casa Asia, y a su vez director del Diálogo Oriente, junto a Amadeo Jensana, encargado de dar la visión económica, desarrollaron ayer la conferencia incluida en el curso India y China, Tradición y modernidad en la era de la globalización.
Rafael Bueno abrió la charla señalando que «el siglo XXI está llamado a ser el siglo de Asia», resaltando a «los dos gigantes» actuales, China e India, como referentes no sólo del continente asiático, sino a nivel mundial.
Para Amadeo Jensana, «el caso de China ha sido una de las transformaciones más espectaculares que se han desarrollado en los últimos siglos». A través de muchos patrones comunistas, con sistemas de fijación de precios por parte del estado, de colectivización de la tierra, de no existencia de iniciativa privada, la economía de China «ha pasado a un sistema de libre mercado en el aunque políticamente no este consolidada una democracia, económicamente posee muchos de los parámetros que tienen las economías occidentales».
Y es que, en opinión de Jensana, China es la «gran fábrica mundial», ofreciendo un amplio abanico de sectores como son el de confección o el tecnológico, ocupando «el principal foco de atención económico del mundo».
En el caso de la India, se señaló que este país se ha centrado más en el sector servicios, sobre todo en los relacionados con las tecnologías de la información, y aunque este país se ve «como un complemento de la economía china», es cierto que también están llevando a cabo una «gran revolución industrial».
En palabras del encargado de la visión económica, esta imparable «revolución industrial» está afectando al grueso de las economías mundiales. Tanto es así, que el aumento espectacular sufrido en los últimos años por los precios de algunas materias primas como son la leche, los cereales o incluso el acero, «ha tenido mucho que ver con un consumo chino».
Muchas veces se plantea esta evolución económica china como una «batalla» para los mercados de los países internacionales, aunque según la apreciación de Jensana, «hay muchas más posibilidades de cooperación de las que se piensa, de hecho, en la actualidad existen muchas alianzas».
El programa Galileo de satélites, es uno de los ejemplos de cooperación entre los dos países, por lo que según Rafael Bueno, existe una simbiosis en forma de «carretera de doble sentido» entre ambos países.
Influencia en España
Para Amadeo Jensana, son cuatro las grandes influencias que este «gigante asiático» chino, ejercería sobre la economía española. La primera de ellas es que China está afectando al precio de numerosas materias primas. La segunda de estas influencias, atiende a que el país oriental está acaparando gran parte de la producción de mano de obra, sobre todo en el sector textil. Para el ponente, la tercera cuestión, sería que muchos de los objetos electrónicos existentes, ya se fabrican actualmente en China, generando de alguna manera, que desde España «ya se estén comprando aparatos chinos». Y el último efecto, es la gran oportunidad que ofrece China como gran mercado de consumo, y aunque «España no tenga una notable presencia empresarial en China, si que ha aumentado en los últimos años».
Es por eso que he visto tanta gente en España queriendo aprender chino. Un beso.