ANTONIO GALLARDO
MÁLAGA.— El fútbol es así. Esto debió decir o pensar alguno de los aficionados que asistió al partido que enfrento al equipo cordobés de fútbol del CD Pozoblanco contra el gaditano Puerto Real CF en la pasada jornada de la tercera división española de fútbol. Y es que no sólo la violencia es algo que pertenezca a las categorías ‘galacticas’ de la Liga Española de Fútbol Profesional, sino que también es una lacra que salpica a las categorías inferiores de este deporte rey.
Alejandro Moreno García, asistente en ese partido, fue el peor parado de los graves incidentes que ocurrieron al término del encuentro. El resultado, un puñetazo en la cara atizado por un aficionado y una patada en la espalda propinada a su vez por Alfonso Gutiérrez, uno de los jugadores del equipo local, el CD Pozoblanco.
Parece ser que la violencia en estas divisiones es una asignatura pendiente ya que en este sentido, según ha podido saber EL MUNDO de Andalucía, el Comité Técnico de Árbitros de Andalucía no se sorprende de esta actuación ya que en palabras de este organismo, «todos los fines de semana se produce algún tortazo o altercado», restando cierta importancia a una acción que debería estar más penalizada por parte de los organismos oficiales.
En esta misma línea, la Federación Andaluza de Fútbol (FAF) calificó estos incidentes de «normales», ya que casi todos los fines de semana se produce algún incidente.
Para el asistente, esto ha sido algo «infernal» ya que si no hubiera llegado a actuar la Guardia Civil, «no se lo que hubiera pasado». Por otro lado, asegura que a lo largo de los diez años que lleva ejerciendo la profesión le han llegado a insultar y le ha tenido que ayudar la Benemérita, pero que «es la primera vez» que le ocurre una cosa así, «es la primera vez» que le agreden, según contaba.
Por los incidentes acontecidos en ese partido, el CD Pozoblanco fue sancionado el pasado viernes por la Federación con el cierre por dos jornadas del estadio Municipal pozoalbense. Además, sancionó a Alfonso Gutiérrez con seis meses sin jugar por la agresión al juez de línea, más cuatro partidos por los insultos al árbitro y otro encuentro más por la expulsión por doble amarilla.
Volencia, algo normalLos hechos se produjeron el pasado domingo, en la tercera jornada de la tercera división de fútbol en el estadio polideportivo municipal del CD Pozoblanco. Tras una controvertida actuación arbitral, al finalizar el encuentro los jugadores de ambos equipos se enzarzaron en una tangana debido a una posible agresión, momento en el que, Alfonso Gutiérrez, uno de los jugadores locales que había sido expulsado durante el encuentro, exclamó: «A los que hay que matar es a estos tres», denunció Moreno.
En ese instante, un aficionado, de entre los muchos que habían invadido el campo, le propinó un puñetazo en la cara al asistente.
Entre insultos y botellas, la Guardia Civil tuvo que conducir al trío arbitral al túnel de vestuarios en un intento por evitar males mayores. Instante en el que, el mismo jugador que había sido expulsado durante el encuentro, le propinó una patada en la espalda, denunció el asistente, afirmando que a causa de esta agresión esta de baja con una contractura en la espalda.
Además de todas las agresiones físicas, se produjo la rotura de la puerta y de un cristal del vestuario donde se encontraban el árbitro y los asistentes. Según Alejandro Moreno, el jugador que le agredió, dio una patada a la puerta rompiéndola, mientras que la luna del vestuario «la rompieron los jugadores del CD Pozoblanco a base de botellazos».
Por otra parte, el asistente dice sentirse «sorprendido» debido a que se enteró por la prensa de Córdoba que es el CD Pozoblanco el que denuncia al trío arbitral por daños materiales, ya que en el altercado «fueron los jugadores los que efectuaron los desperfectos».
Por eso yo veo el fútbol por la tele. Un beso.